Hacía muchísimo tiempo que no me ponía con un trabajo de estudio que no fuese un encargo. Pintar en casa por culpa del calor del verano, porque me apetece y porque tengo alguna idea o composición en la cabeza que me motiva lo suficiente. El otro día estuve trabajando en esta acuarela, basada en unos bocetos y fotografías que tomé durante el invierno en el Odiel. Lo bueno (o malo) del trabajo de estudio es que puedes variar la atmósfera y la luz del momento a tu antojo, cosa que no haces pintando sobre el terreno. La tranquilidad, comodidad, la música, de tu lugar de trabajo te permite estudiar mucho mas la obra y las dificultades que se van planteando a lo largo de su creación. En el campo es todo lo contrario... improvisación y rapidez. Dos formas diferentes de trabajo que dan resultados opuestos, pero sensaciones plenamente satisfactorias.
"Agujas colipintas". Acuarela y lápiz sobre papel Arches.66x24 cm. Julio 2009.





